La traducción en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea
Es sabido por todos los amantes de las lenguas que los organismos e instituciones internacionales necesitan hacer uso de la traducción en la publicación de sus documentos, para poder así dirigirse a todos los países miembros y, en caso necesario, a la población en su conjunto.
Generalmente, el idioma de partida de estos documentos es el inglés, si bien podemos encontrar documentos escritos en todos los idiomas oficiales de la Unión Europea. Como consecuencia, se necesitan traductores que puedan llevar los documentos a todos los idiomas de los países miembros. Además, hay instituciones que no necesariamente optan por el uso predominante de la lengua anglosajona. Es el caso del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
¿Qué es el Tribunal de Justicia de la Unión Europea?
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) nació en el año 1952 (bajo el nombre de “Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero”) y es una de las siete instituciones de la Unión Europea, junto con el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo, el Consejo de la Unión Europea, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Tribunal de Cuentas Europeo.
Este organismo es el encargado de controlar la legalidad de los actos de las instituciones de la Unión Europea. Ciertamente, se trata de la máxima autoridad judicial de la Unión Europea, y actúa como tribunal central de todos los tribunales judiciales de los Estados miembros. Por ende, es la institución que interpreta la legislación, y se encarga, entre otras cuestiones, de garantizar que la legislación aprobada sea aplicada por todos los Estados miembros, anular los actos jurídicos de la UE que puedan vulnerar los tratados de la UE o los derechos fundamentales, asegurar la actuación de los demás organismos y sancionar a las instituciones nacionales y europeas en caso de incumplimiento de alguna de las leyes emitidas. Tiene su sede en Luxemburgo y se divide en dos órganos: por un lado, el Tribunal de Justicia, que se encarga de resolver las cuestiones planteadas por los tribunales nacionales y, por otro, el Tribunal General, que resuelve los litigios derivados de particulares y empresas.
El multilingüismo en el TJUE
Como organismo conformado por Estados que tienen sus propias lenguas, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea es una institución multilingüe. Cualquiera de las 24 lenguas oficiales de la Unión Europea puede emplearse en los procedimientos de este organismo, por lo que habitualmente es el juez nacional o el demandante quien elige la lengua de procedimiento, la cual debe mantenerse hasta su finalización. Por ello, la traducción se convierte en un elemento indispensable para la correcta consecución de los hechos, sobre todo si se involucran terceras partes que desconozcan la lengua de procedimiento o cuyos conocimientos de esta no sean muy avanzados.
Para garantizar la correcta transmisión de la información, el TJUE cuenta con la Dirección General de Multilingüismo. De hecho, es el grupo más grande de la institución, lo cual refleja la importancia de la traducción y la interpretación en este organismo.
A su vez, esta Dirección cuenta con una Dirección de Interpretación y dos Direcciones de Traducción Jurídica. En todos estos grupos se trabaja con las 24 lenguas oficiales de la UE, si bien hay una lengua que prima por encima del resto, pues es la lengua que se ha empleado tradicionalmente en esta institución: el francés.
La presencia del francés en la historia europea
Históricamente, el francés ha ocupado un lugar predominante en Europa debido a la posición de este país en el continente. La hegemonía política, económica y cultural que ostentó Francia entre finales del siglo XVII y finales del siglo XIX hizo que el francés adquiriese un protagonismo destacado en el territorio europeo, llegando a convertirse en una auténtica lingua franca en el plano internacional.
En el ámbito político, bajo la dinastía de los Borbones, y, más, concretamente durante el reinado de Luis XIV, la política expansionista francesa alcanzó su cénit, lo que llevó a que muchos tratados internacionales se escribieran en lengua francesa. También tuvo un gran impacto el florecimiento de ideales filosóficos y políticos, que moldearon la era moderna, gracias a autores como Rousseau o Voltaire, cuyas obras trascendieron las fronteras nacionales y tuvieron su reflejo en posteriores acontecimientos de gran importancia, como la Revolución francesa, pues sus ideales permitieron instaurar conceptos y vocabulario desde el idioma francés. Acontecimientos como las conquistas napoleónicas permitieron expandir dichos principios, lo que hizo que los códigos legales franceses sirvieran de modelo para la elaboración de estos en otros países. E incluso después de la Revolución francesa y la era napoleónica, Francia continuó siendo una gran potencia política y económica, haciendo de su lengua una herramienta de comunicación para el comercio y el idioma de sus colonias.
Todo esto hizo que el francés tuviera gran presencia en Europa a lo largo de la historia, lo cual ha provocado, en cierta medida, la consolidación de esta lengua en el ámbito diplomático europeo prácticamente hasta el siglo XX, siendo así lengua referente en el panorama jurídico.
El francés como lengua común del TJUE
Como podemos observar, esto se ha trasladado a la actualidad. La hegemonía a nivel global y, por ende, en las instituciones, la tiene el inglés, como consecuencia del auge de los países anglófonos en el panorama político, económico y cultural. Sin embargo, la influencia del francés a lo largo de la historia, especialmente en el desarrollo jurídico de los países europeos, ha hecho que este idioma se asiente en algunos organismos.
Ya en los inicios de la Comunidad Europea, antes del asentamiento del inglés en el ámbito institucional, el francés se afianzó gracias a la constitución de este grupo. Con la posterior entrada de Reino Unido e Irlanda a la Unión Europea, sumado al crecimiento exponencial de la hegemonía anglosajona (principalmente de Estados Unidos) a nivel mundial, el inglés se ha convertido en el nuevo idioma institucional. No obstante, debido a la presencia histórica del francés en Europa, era de esperar que este idioma se mantuviera como lengua central (o una de ellas) en las instituciones. Por ello, mientras otros organismos como la Comisión Europea utilizan como primer idioma puente el inglés, en el Tribunal de Justicia de la UE se opta por el francés.
A la hora de responder a la pregunta de qué significa que el francés sea la “lengua común”, entra en juego la labor de la traducción. Todos los documentos de cualquier procedimiento deben traducirse al francés para crear un expediente de trabajo que pueda utilizarse en cualquier momento y por cualquier miembro del TJUE. Por ende, las Direcciones de Traducción Jurídica deben traducir al francés todos los escritos presentados en todos los procesos, independientemente de cuál sea la lengua de cada procedimiento, lo cual justifica la necesidad de contar con un amplio cuerpo de traductores en los diferentes grupos de idiomas, así como la externalización de textos a traductores externos o freelance, cuya combinación de idiomas incluye el francés.
Conclusión
La presencia del francés a lo largo de la historia se ve reflejada en la actualidad en su uso en organismos, como el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Este hecho tiene un impacto en el intercambio lingüístico, pues los documentos deben traducirse desde cualquiera de las lenguas oficiales de la UE al francés para el trabajo interno en el organismo.
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Eva Polaino Gutiérrez
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