El sistema de escritura japonesa
El japonés es un idioma hablado por aproximadamente 128 millones de personas, principalmente en Japón. Sin embargo, aunque hoy en día sea un idioma tan reconocido a nivel internacional, su origen no está del todo claro. Lo que sí sabemos es que el chino tuvo una gran influencia en el japonés, ya que aproximadamente el 40 % de las palabras japonesas actuales provienen del chino. A pesar de esto, el japonés es considerado como una «lengua aislada», es decir, que no pertenece a ninguna familia de lenguas, ya que no guarda ninguna relación estrecha con otras lenguas.
Los diferentes sistemas de escritura
Ahora bien, el japonés cuenta con tres sistemas de escritura diferentes. Estos son, por un lado, hiragana (o ひらがな en japonés) y katakana (o カタカナ en japonés) y, por otro lado, kanji (o 漢字 en japonés). Aunque esto pueda parecer confuso, la realidad es que cada uno de ellos se usa dependiendo de la finalidad del texto. También debemos saber que hiragana y katakana son alfabetos fonéticos, en los que cada letra representa una sílaba (consonante + vocal), mientras que kanji representa ideogramas, es decir, cada letra de este tipo de escritura posee significado por sí solo (pueden representar palabras completas).

El hiragana es el sistema de escritura más habitual entre los niños japoneses que están aprendiendo a escribir. Consta de 46 caracteres, de los cuales 40 están compuestos por una consonante y una vocal, 5 son únicamente vocales y, por último, la letra «n» (o, en hiragana, ん), que es la única consonante que puede ir sin una vocal detrás. El hiragana se emplea principalmente para designar palabras japonesas, partículas y desinencias verbales. Podemos distinguir estos caracteres debido a su forma redondeada.

El katakana es un silabario más reciente que el hiragana. También cuenta con 46 caracteres, de los cuales, al igual que el anterior, 40 de ellos están compuestos por una consonante y una vocal, 5 son únicamente vocales y la letra «n» (o, en katakana, ン) es la única consonante que puede ir sola. Sin embargo, el katakana tiene un uso diferente al hiragana, ya que este se emplea para la escritura de palabras extranjeras (en su mayoría provenientes del inglés) y para las onomatopeyas. También se usa para resaltar una palabra (cumple la función de la negrita) y, en textos científicos, sirve para designar los nombres de los animales. Estos caracteres se diferencian del hiragana por tener forma recta.

Por último, nos encontramos con el kanji. Este sistema de escritura, a diferencia de los anteriores, se inventó en China. Esa es la razón por la que cada kanji pueda tener varias lecturas (lectura de origen japonés y lectura de origen chino). Hay miles de kanjis (debido a que, de la unión de varios, puede nacer uno nuevo) y estos se usan principalmente para expresar conceptos. Por ejemplo, en kanji, este simple símbolo “人” significa «persona».
Diferencias en la sintaxis y la gramática japonesa
Hay varias cuestiones sintácticas y gramaticales que nos pueden resultar curiosas sobre este idioma, ya que difieren bastante del español o de otras lenguas romances.
Una cuestión importante a tener en cuenta es que el japonés sigue una estructura sintáctica diferente a la del español. Por ejemplo, el orden de formación de las frases japonesas sería: sujeto-objeto-verbo, por lo que para ellos una oración tendría la siguiente estructura: «Yo manzanas como». Las palabras carecen de género y de número, por lo que sabremos si un sustantivo es masculino/femenino o singular/plural dependiendo del contexto (o, si por el contexto no se intuye, se añaden otras palabras).
Tampoco usan espacios entre las palabras, de manera que lo escriben todo junto y sin separación. Y, otro dato curioso, es que el japonés se puede escribir tanto en horizontal como en vertical (aunque esto dependerá del tipo de texto que se esté llevando a cabo).
Por otra parte, el japonés también se rige por un orden concreto y estricto de escritura. Es decir, tanto a niños como a extranjeros que están aprendiendo la caligrafía japonesa se les enseña el orden exacto de los trazos de escritura de cada uno de los caracteres o símbolos japoneses.
Cuestiones culturales importantes
Existen también diversas cuestiones culturales que hay que tener en cuenta no solo a la hora de comunicarse de forma oral en japonés, sino también a la hora de escribir. Por ejemplo, para saludar a otra persona deberemos tener en cuenta la hora del día en la que nos estamos comunicando para así usar el término adecuado; por otra parte, para despedirnos de alguien esto no será necesario, sino que será más importante tener en cuenta la relación que tenemos con el receptor o la situación en la que se produce este intercambio comunicativo.
Por último, también es primordial conocer los honoríficos japoneses. Estos se usan para mostrar respeto a la otra persona con la que se está interactuando y, en muchas ocasiones, si no se emplean, puede resultar incluso ofensivo para el receptor. La peculiaridad que tienen los honoríficos japoneses es que estos se ponen después del nombre, no delante, como en español. Por ejemplo, en español diríamos «señorita María», pero en japonés sería «María san».
De esta manera, y como hemos podido comprobar, el japonés es un idioma bastante complejo que se rige por unas normas totalmente diferentes a las lenguas romances. No solo debemos aprender tres silabarios heterogéneos, sino que, además, existen cuestiones culturales a tener en cuenta a la hora de comunicarse en este idioma. Por otra parte, ambos idiomas también comparten ciertas similitudes, como el hecho de que tanto en japonés como en español nos encontremos con una gran variedad de préstamos lingüísticos.
Sara Savignano Sandoval
















