El manga de Oliver y Benji llega a su fin después de 43 años
“Oliver, Benji, los magos del balón. Benji, Oliver, sueños de campeón. Benji, Oliver, el fútbol es su pasión…” Seguro que al leer estas líneas te ha venido a la cabeza la famosa serie de televisión que tanto marcó a la generación millenial. Efectivamente, se trata de Oliver y Benji, dos futbolistas que se colaron en las casas de millones de chavales en todo el mundo para hacerles disfrutar a través de sus emocionantes partidos.
El manga japonés sobre fútbol Capitán Tsubasa, cuya exitosa adaptación a serie de animación llegó a España como Campeones: Oliver y Benji (y como Supercampeones a Latinoamérica), finaliza en abril de 2024 después de 43 años.
La editorial tokiota Shueisha anunció el pasado mes de enero el final del manga de Yoichi Takahashi, cuyo primer episodio se imprimió en el año 1981. Dos años después del lanzamiento del manga, se desarrolló una adaptación a anime, siendo emitida entre 1983 y 1986 por TV Tokyo; en las décadas siguientes, se hicieron secuelas televisivas, si bien no lograron el mismo impacto de la primera adaptación.
¿Sabías que Oliver llegó a jugar en el FC Barcelona (aunque en la serie se llamaba FC Cataluña por una cuestión de derechos), se casó y fue padre? En este pequeño artículo, hemos querido homenajear a este manga y serie de animación haciendo un breve repaso sobre su historia.
Argumento
La historia tiene como tema central el fútbol, narrando las intrépidas aventuras de Tsubasa Ōzora (también conocido como Oliver Atom) y sus amigos desde la infancia hasta que son profesionales y llegan a formar parte de la selección nacional de Japón. La trama también se centra en la relación de Tsubasa con sus amigos, la rivalidad hacia sus oponentes, los entrenamientos, la competición y los acontecimientos en cada uno de los partidos que se juegan.
A principios de la serie, Tsubasa era solo un muchacho obsesionado con el fútbol, un estudiante de escuela primaria que acaba de mudarse a la ciudad de Nankatsu con su madre. Inmediatamente después de su llegada, se pone a explorar la ciudad y llega al campo de fútbol local, donde dos clubes de primaria están disputando un partido. Impresionado por la calidad de uno de los porteros, Genzo Wakabayashi (Benji Price), Tsubasa decide desafiarlo a un duelo. Este es el comienzo de la amistad y rivalidad que se generará entre ambos.
El duelo es observado por un antiguo miembro de la selección brasileña de fútbol y un amigo del padre de Tsubasa, que se hace su mentor. Elegido para formar parte en el equipo de la ciudad en el campeonato nacional, Tsubasa y sus amigos se enfrentarán a rivales tan importantes como Kojiro Hyuga (Mark Lenders), quién será uno de los oponentes más fuertes de Tsubasa en Japón.
El impacto de la serie televisiva en España
En España, el impacto de la serie fue histórico. Por aquel entonces estaba naciendo la televisión privada, y se acababa de lanzar la ley de audiovisuales que regulaba las señales para emisión; en consecuencia, la oferta televisiva se amplió enormemente, teniendo especial repercusión las series y programas destinados al público infantil y juvenil.
En el caso de Oliver y Benji, la serie llegó escasas semanas después del nacimiento de Telecinco en marzo de 1990, y en seguida los directivos de la cadena se dieron cuenta del potencial de la serie. Sin embargo, la franja horaria reservada inicialmente para la emisión de Oliver y Benji era las 20:30 h., coincidiendo con el Telediario de TVE, que en ese momento batía un récord absoluto en audiencia, por lo que no fueron pocas las familias que contactaron con la cadena mediante cartas para pedir que se emitiera la serie a otra hora.
Pero ¿cuáles fueron las razones de ese enorme éxito? ¿Qué era realmente lo que hacía tan especial a la serie? En general, el anime japonés presenta un extraordinaria capacidad cautivadora, y un hecho común a este género audiovisual es el desarrollo de vínculos emocionales que genera entre los personajes que vemos en pantalla y el público televidente (alcanzando en muchos casos un elevado nivel de dramatismo). Además, en España llevábamos muchas décadas emitiendo dibujos animados “de los de siempre”, y, cuando estas series aterrizaron en nuestras pantallas, tuvieron una muy buena acogida entre los espectadores.
Pero, sin duda, la temática de la serie fue un factor fundamental para explicar su éxito en España: el hecho de mezclar el deporte más popular en este país con la epicidad de la serie y su fórmula narrativa tan exagerada, con tiros espectaculares y partidos interminables llenos de emoción.
El fútbol en Japón: un antes y un después
Otra curiosidad es que esta serie desató una auténtica pasión por el fútbol en Japón. La verdad es que el fútbol (soccer para los estadounidenses) nunca fue un deporte de éxito en Japón, ni tampoco muy popular. De hecho, hasta principios de los años 90 no existía una liga profesional de futbol japonesa.
Paradójicamente, esta serie ofrecía información muy valiosa e interesante sobre este desconocido deporte, y, además, lo hacía de una forma muy llamativa. Cabe recordar que, atendiendo a las categorías del manga y el anime, se trata de una serie shōnen, caracterizada por ir dirigida a un público masculino, por lo que los jóvenes se motivaban mucho con lo que veían.
Sin duda, gracias a este manga, los japoneses (y muchos otros jugadores confirmados del mundo) se lanzaron al terreno de juego y acabaron siendo auténticos profesionales del fútbol. De hecho, los japoneses de hoy son mucho más aficionados al fútbol que antes, y en buena parte gracias a Oliver y Benji.
Hoy toca decir adiós a Oliver y Benji, pero su recuerdo quedará siempre impregnado en la memoria de los que crecimos viéndolos triunfar desde los televisores de nuestros hogares.
Carlos Sánchez Luis
















