El Efecto Bouba/Kiki: la conexión entre sonido y forma en la lingüística
Hace unos años, al mudarme a Alemania, me encontré con un hecho que me hizo reflexionar durante semanas. En mi país natal, siempre he tenido dificultades para diferenciar los carteles de “tirar” y “empujar” en las puertas, pero en Alemania, no experimenté ese problema. Las palabras “ziehen” (tirar) y “drücken” (empujar) parecían estar más en sintonía con esas acciones en mi mente.
¿Es que acaso hay una relación entre la fonética y el significado de las palabras? Es posible que el nombramiento de algunas palabras no sea del todo arbitrario. En el fascinante campo de la lingüística, existe un fenómeno intrigante conocido como el efecto Bouba/Kiki, una teoría que explicaría esto.
¿Qué es el efecto Bouba/Kiki?
El efecto Bouba/Kiki fue inicialmente descrito por el psicólogo alemán Wolfgang Köhler en 1929 y más tarde ganó notoriedad gracias a un estudio de 2001 realizado por el psicólogo V. S. Ramachandran y el neurocientífico Edward Hubbard. En este experimento, a los participantes se les presentan dos formas: una redondeada y suave, y otra puntiaguda y angulosa. Luego, se les solicita que asignen las palabras «Bouba» y «Kiki» a cada forma.
Sorprendentemente, la mayoría de las personas asocian la forma redondeada con «Bouba» y la forma puntiaguda con «Kiki». Este patrón ha sido consistentemente observado en diversas culturas e idiomas, lo que sugiere que la asociación no es meramente un producto del idioma o la cultura, sino algo más universal y fundamental en la percepción humana.
Este experimento de la psicología y la semiótica resalta una fascinante conexión entre los sonidos de las palabras y las formas visuales, sugiriendo que los humanos pueden relacionar intuitivamente ciertos sonidos con formas específicas. Esto tiene interesantes implicaciones para la traducción y la lingüística, ya que demuestra cómo el lenguaje y la percepción visual están interconectados de maneras que no siempre son evidentes.
Otros ejemplos en idiomas reales
Las psicolingüistas estadounidenses Sayuri Hayakawa y Viorica Marian realizaron un estudio en el que presentaron a un grupo de participantes pares de palabras con significados opuestos, como “caliente” y “frío”. Posteriormente, se mostraron estas palabras en distintos idiomas desconocidos para los sujetos, quienes debían adivinar cuál correspondía a cada significado.
Veamos algunos ejemplos:
- Cienki / gruby: ¿cuál significa delgado, y cuál grueso?
- 寒い (pronunciado ‘samui’) / 熱い (pronunciado ‘atsui’): ¿cuál significa caliente, y cuál frío?
- เงียบ (pronunciado ‘ngeīyb’) / ดัง (pronunciado ‘dạng’): ¿cuál será ruidoso, y cuál tranquilo?
- Широкий (pronunciado ‘shyrokyy’) / вузькі (pronunciado ‘vuzʹki’): ¿cuál será ancho, y cuál estrecho?
Las respuestas son las siguientes: cienki (‘delgado’), gruby (‘grueso’), 寒い (‘frío’), 熱い (‘caliente’), เงียบ (‘tranquilo’), ดัง (‘ruidoso’), Широкий (ancho) y вузькі (‘estrecho’).
Cuando se llevó a cabo esta prueba con hablantes nativos de inglés, quienes debían adivinar numerosas parejas de antónimos en nueve idiomas extranjeros distintos, los resultados obtenidos superaron con creces el promedio esperado por azar. Este hallazgo sugiere que las personas son capaces de inferir el significado de palabras en lenguas extranjeras basándose únicamente en su sonoridad, logrando una precisión superior a la esperada por casualidad.
A comienzos del siglo XX, el lingüista suizo Ferdinand de Saussure ofreció una argumentación convincente que persuadió a la mayoría de sus colegas sobre la arbitrariedad del lenguaje. Sin embargo, teorías y estudios recientes como los explicados en este artículo han reavivado la teoría de que el sonido de una palabra podría tener un significado inherente. Además, otros científicos observaron que el fenómeno bouba/kiki no solo se presenta en la visión y la audición, sino también en los sentidos del gusto, olfato y tacto.
Futuras investigaciones
Todos estos estudios relacionados con el fenómeno Bouba/Kiki abren numerosas vías para futuras investigaciones en el mundo de la lingüística, particularmente en cómo estas asociaciones pueden variar en diferentes contextos culturales y lingüísticos. Investigaciones futuras podrían explorar cómo estos principios se aplican a lenguajes tonales, donde el tono también lleva significado, y cómo las asociaciones podrían diferir en contextos multisensoriales más complejos relacionados con la sinestesia.
Conclusiones
El efecto Bouba/Kiki es un fenómeno fascinante que desafía nuestras ideas tradicionales sobre la arbitrariedad del lenguaje y sugiere que nuestras percepciones sensoriales están más entrelazadas de lo que pensábamos. Este fenómeno no solo tiene implicaciones profundas para la lingüística, sino que también puede ofrecernos una ventana hacia los orígenes del lenguaje y el desarrollo de la comunicación en los seres humanos.
Este descubrimiento tiene implicaciones significativas para la lingüística, la psicología y la semiótica. En la traducción, por ejemplo, comprender cómo los sonidos pueden transmitir significados puede mejorar la precisión y la efectividad de la comunicación entre diferentes idiomas y culturas.
Teorías como esta pueden ofrecer también pistas sobre los orígenes del lenguaje. Si ciertas asociaciones entre sonidos y significados son universales, esto podría indicar que nuestros ancestros utilizaron principios similares para desarrollar los primeros idiomas, basándose en conexiones intuitivas entre las formas de la boca al producir ciertos sonidos y las características del mundo que les rodeaba.
A medida que continuamos explorando la relación entre el fonema y el significado, es probable que descubramos más sobre cómo nuestro cerebro integra diferentes tipos de información sensorial para desarrollar el mapa que constituye la comunicación humana.
María Martínez Romero

















