El lenguaje económico y sus desafíos en la traducción
Entre los aspectos que diferencian un ámbito de la traducción y lo catalogan como “especialidad”, podemos encontrar la temática, el formato, el lector o usuario… En base a estos factores, es posible distinguir entre diversas ramas de la traducción, como la jurídica, la científico-técnica, la audiovisual, o la literaria, entre otras. Sin embargo, un hecho que caracteriza los textos pertenecientes a campos concretos y que tiene una gran repercusión para los traductores es el lenguaje y sus particularidades.
En un texto jurídico encontramos un registro culto y formal, con gran presencia de vocabulario específico y figuras pertenecientes a dicho ámbito. En cambio, en la traducción audiovisual predomina un registro oral y, en ocasiones, hasta informal. Así, cada especialidad presenta sus propiedades lingüísticas. En este blog, vamos a centrarnos en las características del lenguaje en la traducción económica.
La variedad en el registro y el carácter mecánico
Por lo general, los textos económicos se caracterizan por su registro formal. No obstante, no presentan un tono tan elevado como, por ejemplo, los textos jurídicos. En un texto económico, no van a predominar las fórmulas de tratamiento y el uso de usted. De hecho, en algunos textos, sobre todo los relativos a las finanzas, se emplea un lenguaje más coloquial.
En cuanto a la estructura, suele adaptarse al formato acordado por las instituciones o al tema tratado en el texto. Este formato, por lo general, es sencillo y permite un fácil manejo del texto, al no estar marcado por legislaciones nacionales, lo que permite una transferencia de información eficiente y que no haya problemas de adecuación con respecto a la cultura meta. Los textos económicos con carácter jurídico, como en el caso de los contratos, son más rígidos, pues sí deben cumplir con requisitos legislativos específicos del país correspondiente, limitando su flexibilidad estructural.
Por otro lado, el lenguaje económico presenta un carácter mecánico, influenciado por el inglés como idioma predominante en organismos internacionales. Esto se traduce generalmente en el uso de estructuras gramaticales menos naturales en español, como en el caso de los calcos, y en el empleo de préstamos anglosajones. Este uso restringe la libertad del traductor, que no puede alterar significativamente la estructura oracional.
Terminología: desde el lenguaje jurídico hasta la traducción de metáforas
La terminología económica se distingue por su especificidad, integrando elementos como lenguaje jurídico, metáforas, siglas, acrónimos y abreviaturas.
En algunos documentos económicos podemos encontrarnos con lenguaje jurídico, sobre todo cuando se trata de contratos o documentos relativos a la constitución de una sociedad. Por ende, habrá términos jurídicos como act o rule (ley) o magistrate (juez). Asimismo, puede haber referencias a legislación propia del país del que procede dicha empresa. Son los textos “jurídico-económicos” per se. Puede haber referencias al tipo de empresa y, como cada país cuenta con modelos societarios diferentes, no siempre se corresponderán entre ellos, por lo que contaremos con la presencia de anisomorfismos culturales. En España existe la sociedad anónima, la sociedad de responsabilidad limitada y la sociedad colectiva. En Estados Unidos y en Reino Unido hay diferentes formas jurídicas, pero no se corresponden en su totalidad con las españolas debido a las características de cada modelo societario.
En lo que a las características del lenguaje económico se refiere, encontramos el uso de metáforas y expresiones con juegos de palabras para referirse a fenómenos abstractos de la economía, sobre todo a través de referencias a animales y colores. Por ejemplo:
- En inglés:
- Hawk y dove = halcón y paloma. Miembros de los comités de un banco central con posicionamientos diferentes sobre la política monetaria: los hawks abogan por el conservadurismo para mantener la inflación bajo control, mientras que los doves apoyan la flexibilidad para impulsar el beneficio económico.
- Fat cat = gato gordo (no se usa en español). Se usa para designar al ejecutivo que tiene un salario y bonificaciones considerablemente altos o que no reciben otros empleados y sin justificación. Un equivalente podría ser “pez gordo”.
- Green economy = economía verde. Se usa para hablar de la economía que aboga por priorizar el bienestar humano y la equidad social mediante un uso sostenible de los recursos y el apoyo de la inversión pública y privada para la creación de infraestructuras que garanticen la sostenibilidad social y medioambiental.
- En español, contamos con expresiones como “farolillos rojos” para referirnos a un período de tiempo en Bolsa que registra el peor resultado, la mayor caída, de un índice.
En el lenguaje económico se usan mucho las siglas, abreviaturas y acrónimos. Algunos tienen su correspondiente en español, mientras que otros emplean el inglés por frecuencia de uso en la jerga. En algunos casos ocurre al revés, es decir, el inglés no cuenta con sigla, pero el español sí.
Este recurso se emplea, por ejemplo, al referirse a instituciones o para hablar de denominaciones de impuestos, trabajos estadísticos o productos de la economía:
- SME – Small and Medium-sized Enterprises = Pyme – pequeña y mediana empresa
- SSM – Single Supervisory Mechanism = MUS – Mecanismo Único de Supervisión
- EBA – European Banking Authority = ABE – Autoridad Bancaria Europea
- IFRS – International Financial Reporting Standards = NIIF – Normas Internacionales de Información Financiera.
Para referirnos a medidas y valores —como cantidades o períodos de tiempo empleados al hablar de dinero, tasas, etc.—, es frecuente utilizar abreviaturas, como el caso de “pp” (percentage point = punto porcentual).
El uso del inglés en la jerga económica española
En muchas ocasiones, los términos empleados en el lenguaje económico no siempre van a contar con un equivalente a la hora de traducir. De hecho, en algunos textos en español se pueden encontrar expresiones y términos que se han mantenido en inglés. Algunos ejemplos son las palabras start-up (empresa emergente) o benchmarking (punto o índice de referencia de deficiencia empresarial), que se han adoptado en la jerga española por su brevedad y frecuencia de uso. Algunas palabras, debido al empleo que se les da incluso en nuestro día a día, se han aceptado en la RAE, como es el caso de “ranking” o “marketing”.
La presencia del inglés en la jerga española también se vuelca al uso de siglas y abreviaturas. Como ya hemos comentado, el uso extendido de la sigla en inglés ha hecho que, incluso en el caso de aquellas que tienen traducción, se opte por la sigla extranjera. Ejemplo de ello es la sigla CEO (Chief Executive Officer = consejero delegado).
El uso del inglés también se debe a la presencia de los ya mencionados anisomorfismos. Esto sucede con los modelos societarios, cuyas siglas y abreviaturas deben dejarse con la nomenclatura original, es decir, sin adaptar. Así, podemos encontrar abreviaturas como inc (incorporated).
Los calcos y el peligro de los 'false friends'
En el lenguaje económico, la búsqueda de brevedad y claridad en la lectura lleva al uso de traducciones literales de términos anglosajones. Así, podemos encontrar calcos aceptados en la jerga como bubble (burbuja, al referirse a una subida anormal de los precios de un activo o de un producto). Sin embargo, un riesgo de este uso tan asiduo de los calcos es la presencia de los falsos amigos, que pueden causar errores significativos. Por ejemplo:
- Minutes en inglés, al hablar de un documento relativo a una reunión, es lo que en español se entiende por «acta», no «minutos».
- Si traducimos al inglés, las “acciones” no son actions, sino shares o stocks.
Conclusión
El lenguaje económico presenta unas características que hacen de su traducción una especialidad independiente de otras. Por ello, el traductor debe formarse en el ámbito y conocer los retos a los que puede tener que enfrentarse y saber resolver las dificultades que esta jerga plantea.
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Eva Polaino Gutiérrez
















